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Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.

jueves, 27 de junio de 2013

Me declaro excesivamente vulnerable,
porque nada importa, porque importa todo,
esta vida es demasiado ridícula
para ser tomada a la ligera.

Una nada apenas perceptible,
un querer recuperar ahora, ya...
cosas que sé que voy a perder mañana.

Yo sólo quiero mi cuota de algo,
un poco del vértigo que no sé dónde perdí,
que no encuntro ya ni en el espacio interior
al que confié mis miserias..

No, no sólo quiero eso.
Quiero alterar los surcos del pasado,
aprender a borrar,
es un mal invento la tinta permanente.
Y a veces me siento como un signo de interrogación...
en la hoja vacía de un cuaderno vacío.

Nunca tuve las ideas claras,
siempre fueron turbias,
como el agua de los ríos cuando inundan pueblos y ciudades,
pero sé que voy hacia algún lado
y llegaré...
mañana o cualquier día,
allí estaré...
y haré alguna cosa
que sólo a mí me corresponda hacer,
en ese preciso momento,
en ese preciso lugar...

Y llenaré las hojas vacías de los cuadernos vacíos
cambiando los signos de interrogación
por los de exclamación.
¡Qué gran invento la tinta permanente!

Mientras tanto
me declaro excesivamente vulnerable...

miércoles, 19 de junio de 2013

Enfermedades de invierno

-Si no fueran ciegos
nos verían esta luz que habita en nuestro pecho.
-Hijo, abrígate bien. Y ponte la bufanda.
No vayas a coger alguna bala en los pulmones.
Que no está el tiempo bueno todavía.


-Llegará el tiempo
de los hombres desnudos,
madre,
y ¡ay de los que entonces
no tengan nuestra luz dentro del pecho!
Ay de los oscuros.
Se morirán podridos de su noche.

-Pero mientras llega el verano,
cuando salgas,
tú abrígate bien el pecho, hijo mío.

                (Jesús López Pacheco)

Después de ver anoche "7 días de enero" de J. A. Bardem. Y de terminar de leer hace nada "Espera a la primavera, Bandini", de J. Fante.

martes, 18 de junio de 2013

"Quizás no sepa amar,
pero tengo sequía en mis ojos
y las mejillas aradas de lágrimas
de tanto aprender a hacerlo."

     -Javier Corcobado.

miércoles, 5 de junio de 2013

El Traje - Julio de la Rosa



Bailo para que se espanten todas las complicaciones
Cuando el llanto duele tanto abandonarse es lo mejor
Quiero ver cómo se mueven todas mis preocupaciones
Si manejan bien el ritmo o son tan torpes como yo

Que se pudran los comercios que la ciencia nos devore
Que fracase por favor toda política exterior
Sólo un gesto me conmueve y sólo un gesto me traiciona
Si pudiera comprender qué coño p...asa en tu interior..

Quiero ver caer los puentes que me unen a tu nombre
Olvidar es una guerra y esta vez la gano yo
Quiero ver cómo se rompen todas nuestras conexiones
Y arrasar si necesario a quien encuentre alrededor

Nada tú a mí me enseñaste, sólo me dabas lecciones
Nunca tú a mí me quisiste, tú sólo querías amor
Voy cosiendo estos detalles como si me hiciera un traje
Armadura de coraje que me llevo a donde voy

Sin ti
Yo pierdo la memoria
No sé qué hice hoy
Ni sé por qué me odias

Sin ti
Yo pierdo la memoria
No sé bien quién soy
Ni entiendo esta canción

Sé bailar…
Y no es tan fácil.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Pagaría en cuero

La niña sin piernas pide orar de pie. El presidente norteamericano declara: "[Creer] en un orden mundial pacífico en el que las naciones puedan competir en el campo de batalla económico y no con tanques y misiles en guerras sangrientas". La niña sin piernas pide orar de pie. El premier francés pide queso y le dan un hueso de la pierna izquierda perdida por la niña. La niña sin piernas pide orar de pie. El primer ministro israelí acusa a su par británico de haber entregado a los palestinos, durante el año siguiente al fatídico suceso que le hiciera perder ambas piernas, a la niña. La niña sin piernas pide orar de pie. Mientras tanto, el politburo chino manda movilizar tropas hacia la frontera norte mientras su pueblo no camina, va en tren.
(res non verba)

-Barbara Belloc-

jueves, 23 de mayo de 2013

Un día (quizá demasiado tarde) cambié el punto y final por los puntos supensivos, con el objetivo de que tras ellos colocáramos y comparáramos nuestras ausencias...

Por cada punto un defecto compartido,
pero no supimos nombrarlos,
tú y yo no sabíamos comunicarnos
y decidimos obviarlos...

Hoy creo que en una lista de reproches
el resultado hubiera sido un empate,
por aquel entonces creo que los dos lo sabíamos...
y por eso no la comenzamos...

Pero lo bueno de los puntos (suspensivos o no)
es que deben ir seguidos de una mayúscula
que vino a ser como un nuevo comienzo...

Aún así...
El nuevo comienzo fue la historia de siempre.
Lo único que consiguió cambiarla fue tu enfermedad,
porque entonces ya era tarde para reproches,
para seguir culpándonos el uno al otro.
Yo siempre fui la mala hija,
la hija ausente,
tú siempre fuiste el mal padre,
el padre ausente...

Lo más triste fue saber que tras esa última ausencia,
tras esa despedida sin adiós,
no volverían a haber intentos de reencuentros fallidos.

Hizo falta tener la certeza de tu ausencia definitiva
(cuando aún seguías allí pero ya no eras tú)
para reconocer que tú no eras un "padre al uso",
para reconocer que yo no fui una hija fácil,
para descubrir que te quise siempre.
Y te quiero.
Y te querré.


martes, 7 de mayo de 2013

Canción primera (o Poema del aire)

Mi vida. Mi vida no. Mi vida nunca. Mi vida nunca fue un pájaro
sangrando estambre por las alas. Mi vida nunca llevó en el cráneo una
corona de astillas. Mi vida nunca fue. Mi vida no fue ni será mañana una
mariposa apresada en las trenzas de una chica. Mi vida no fue ni
tampoco es hoy un viejo corazón de madera. Nací el 24 de junio de un
año que se rehusó a ser éste. Mi padre estaba borracho de níquel y
envuelto en aluminio. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Tengo miedo. El miedo usa una corona de estrellas.
Hace 3 días soñé que mi padre me golpeaba. Hace 2 días soñé que mi
madre me cosía la boca. No me reconozco. Miro el espejo y encuentro a
un ángel deshojando el mundo. Tengo el terrible deseo de gritar mi nombre.
Tengo el abecedario tatuado en los tobillos. Nací el 24 de junio
de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos
llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa.
Mi vida nunca fue un pájaro con las entrañas llenas de estambre parado
en la estructura ósea de una estrella. No tengo recuerdos de mi casa.
Pienso que soy un caballo con la mandíbula rota. Pienso que soy una
niña que lleva por grillete las estrellas del mundo. Pienso que he venido
renaciendo los últimos 24 años, y que he transformado mi horario
escolar en una placenta de pétalos. Pienso que mi vida es un pajarito
con el corazón de estambre y una corona de huesos. Pero no es así.
Mi vida no es un pájaro de estambre, ni violeta, ni rojo, ni verde, ni pluma,
ni cieno, ni triste, ni roca, ni azulmente roca, ni estambremente roca.
Mi vida es una nota al pie de mi obra. Y mi obra es un libro de geografía 
que se ha convertido en mariposa. Y mi mariposa lleva polen y ríos 
sobre las alas. Nací el 24 de junio de ningún año. Soy una mujer con 500
golondrinas dentro. No tengo recuerdos de mi pueblo. Me estoy soñando.
No tengo recuerdos de mi infancia. Me estoy soñando.
Mi vida nunca fue. He descubierto que la poesía es un cuadro que se pinta
sin usar pinceles, una danza que se baila sin usar el cuerpo, un beso que
se da sin usar los labios. He descubierto que la poesía es un juego en el
cual está prohibido seguir las reglas; que es entender que tenemos el
pecho lleno de musgo, de nieve, de agua, de tierra y de semillas que
florecen como soles; que la poesía es una parvada de golondrinas
despedazándote el cuerpo de adentro hacia fuera; que la poesía es
platicar con las palomas en el techo de las catedrales. He descubierto,
que quizá, incluso, la poesía es. Nací el 24 de junio de mil novecientos
madera y tres. Mi madre se rompió los dientes en el parto. Fui arrojada a
una cuna de paja. Tenía las uñas de los pies azules y enrolladas como pergamino.
Mi padre estuvo orgulloso de mi sexo, hasta que descubrió
que mi sexo era una constelación de girasoles. Esta mañana he decidido escribir,
no poesía, no tratados, no alfileres, no escritorios, no mi vida o una novela, sólo escribir.
Sólo tallarme los ojos con la pluma, para ver al mundo lleno de rayones, 
y una de mis lágrimas sea tinta.

         (David Meza)