Ese momento en el que empiezas a cansarte de estar siempre...
(Está pasando)
...
Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.
lunes, 25 de abril de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
Contraelegía
Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
-José Emilio Pacheco
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
-José Emilio Pacheco
domingo, 20 de marzo de 2016
La inercia implacable,
el mal ajeno,
los semáforos en ámbar,
nuestras derrotas,
la inanición civil,
razones estériles
de un desengaño.
La dimensión de las miradas,
los aplazados finales,
la ausencia de puntos suspensivos,
el destello irrecuperable,
mil sistemas que rompan
el presente.
Los años perdidos,
la huida aplazada,
las iniciales ausentes,
las pequeñas mentiras,
el deseo injustificable
de un deseo.
Los márgenes desconocidos,
la ira matinal,
unos cuantos silencios,
la voluntad del cambio
y la imposibilidad de ocultarse.
Todo nacerá y morirá
con el ruido invisible del día.
Montañas de cenizas,
un domingo,
20 de marzo,
de madrugada,
sin resaca.
el mal ajeno,
los semáforos en ámbar,
nuestras derrotas,
la inanición civil,
razones estériles
de un desengaño.
La dimensión de las miradas,
los aplazados finales,
la ausencia de puntos suspensivos,
el destello irrecuperable,
mil sistemas que rompan
el presente.
Los años perdidos,
la huida aplazada,
las iniciales ausentes,
las pequeñas mentiras,
el deseo injustificable
de un deseo.
Los márgenes desconocidos,
la ira matinal,
unos cuantos silencios,
la voluntad del cambio
y la imposibilidad de ocultarse.
Todo nacerá y morirá
con el ruido invisible del día.
Montañas de cenizas,
un domingo,
20 de marzo,
de madrugada,
sin resaca.
viernes, 15 de enero de 2016
martes, 15 de diciembre de 2015
lunes, 17 de agosto de 2015
En estado de espera
Estoy triste esta tarde.
Y sin motivo. Abro la puerta
de la nevera y allí está mi padre:
la noche inacabable en que murió.
Voy a mear y allí me acecho
yo de niño y la precaria
economía familiar de entonces
-la que heredé- y sus peleas.
Me lío un cigarrillo y casi siento
que a mi espalda están todas
las mujeres que alguna vez yo fui
y que ya no. Y me pregunto
si habrá algo que hacer
que me corrija tanta
tristeza equivocada.
Algo que me alivie.
Algo. Lo que sea.
Por ejemplo: tú.
(Pedro Andreu)
Y sin motivo. Abro la puerta
de la nevera y allí está mi padre:
la noche inacabable en que murió.
Voy a mear y allí me acecho
yo de niño y la precaria
economía familiar de entonces
-la que heredé- y sus peleas.
Me lío un cigarrillo y casi siento
que a mi espalda están todas
las mujeres que alguna vez yo fui
y que ya no. Y me pregunto
si habrá algo que hacer
que me corrija tanta
tristeza equivocada.
Algo que me alivie.
Algo. Lo que sea.
Por ejemplo: tú.
(Pedro Andreu)
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