La dificultad del luego,
después de la tregua,
de las noches de silencio,
de los puntos suspensivos...
Hoy intento convertir el daño
en imágenes benóvolas,
reparar lo que se rompió
diezmada por las inconsecuencias,
por las consecuencias imprevistas...
Y salí de la jaula
sin saber volar,
me quedé a un metro de la puerta
batiendo las alas...
Y llegó la dificultad del momento,
la tregua,
las noches de silencio,
los puntos suspensivos...
Saliste de la jaula,
quise cerrarla,
no era el momento
yo seguía batiendo las alas,
incapaz de seguirte...
Hoy da igual todo aquel daño,
aquellos años perdidos,
las palabras duras,
los silencios demoledores.
Mi única esperanza es que allá donde estés...
hayas aprendido a leer(me)..
...
Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.
martes, 4 de octubre de 2016
jueves, 19 de mayo de 2016
sábado, 14 de mayo de 2016
Si te muestro la canción que no me cantaron para dormir,
y la colección de recuerdos de una infancia que me inventé,
si te hablo de las cicatrices que no tengo,
y las historias de amor que no viví,
si te lleno de regalos robados
y retoco fotografías añadiéndole mi cara o escenarios especiales,
si te escribo de manera distante e impersonal,
y entre tanta mentira me decido a odiarte de verdad
¿regresarías?
(Edel Juárez)
y la colección de recuerdos de una infancia que me inventé,
si te hablo de las cicatrices que no tengo,
y las historias de amor que no viví,
si te lleno de regalos robados
y retoco fotografías añadiéndole mi cara o escenarios especiales,
si te escribo de manera distante e impersonal,
y entre tanta mentira me decido a odiarte de verdad
¿regresarías?
(Edel Juárez)
lunes, 25 de abril de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
Contraelegía
Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
-José Emilio Pacheco
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
-José Emilio Pacheco
domingo, 20 de marzo de 2016
La inercia implacable,
el mal ajeno,
los semáforos en ámbar,
nuestras derrotas,
la inanición civil,
razones estériles
de un desengaño.
La dimensión de las miradas,
los aplazados finales,
la ausencia de puntos suspensivos,
el destello irrecuperable,
mil sistemas que rompan
el presente.
Los años perdidos,
la huida aplazada,
las iniciales ausentes,
las pequeñas mentiras,
el deseo injustificable
de un deseo.
Los márgenes desconocidos,
la ira matinal,
unos cuantos silencios,
la voluntad del cambio
y la imposibilidad de ocultarse.
Todo nacerá y morirá
con el ruido invisible del día.
Montañas de cenizas,
un domingo,
20 de marzo,
de madrugada,
sin resaca.
el mal ajeno,
los semáforos en ámbar,
nuestras derrotas,
la inanición civil,
razones estériles
de un desengaño.
La dimensión de las miradas,
los aplazados finales,
la ausencia de puntos suspensivos,
el destello irrecuperable,
mil sistemas que rompan
el presente.
Los años perdidos,
la huida aplazada,
las iniciales ausentes,
las pequeñas mentiras,
el deseo injustificable
de un deseo.
Los márgenes desconocidos,
la ira matinal,
unos cuantos silencios,
la voluntad del cambio
y la imposibilidad de ocultarse.
Todo nacerá y morirá
con el ruido invisible del día.
Montañas de cenizas,
un domingo,
20 de marzo,
de madrugada,
sin resaca.
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