La niña sin piernas pide orar de pie. El presidente norteamericano declara: "[Creer] en un orden mundial pacífico en el que las naciones puedan competir en el campo de batalla económico y no con tanques y misiles en guerras sangrientas". La niña sin piernas pide orar de pie. El premier francés pide queso y le dan un hueso de la pierna izquierda perdida por la niña. La niña sin piernas pide orar de pie. El primer ministro israelí acusa a su par británico de haber entregado a los palestinos, durante el año siguiente al fatídico suceso que le hiciera perder ambas piernas, a la niña. La niña sin piernas pide orar de pie. Mientras tanto, el politburo chino manda movilizar tropas hacia la frontera norte mientras su pueblo no camina, va en tren.
(res non verba)
-Barbara Belloc-
...
Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.
miércoles, 29 de mayo de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
Un día (quizá demasiado tarde) cambié el punto y final por los puntos supensivos, con el objetivo de que tras ellos colocáramos y comparáramos nuestras ausencias...
Por cada punto un defecto compartido,
pero no supimos nombrarlos,
tú y yo no sabíamos comunicarnos
y decidimos obviarlos...
Hoy creo que en una lista de reproches
el resultado hubiera sido un empate,
por aquel entonces creo que los dos lo sabíamos...
y por eso no la comenzamos...
Pero lo bueno de los puntos (suspensivos o no)
es que deben ir seguidos de una mayúscula
que vino a ser como un nuevo comienzo...
Aún así...
El nuevo comienzo fue la historia de siempre.
Lo único que consiguió cambiarla fue tu enfermedad,
porque entonces ya era tarde para reproches,
para seguir culpándonos el uno al otro.
Yo siempre fui la mala hija,
la hija ausente,
tú siempre fuiste el mal padre,
el padre ausente...
Lo más triste fue saber que tras esa última ausencia,
tras esa despedida sin adiós,
no volverían a haber intentos de reencuentros fallidos.
Hizo falta tener la certeza de tu ausencia definitiva
(cuando aún seguías allí pero ya no eras tú)
para reconocer que tú no eras un "padre al uso",
para reconocer que yo no fui una hija fácil,
para descubrir que te quise siempre.
Y te quiero.
Y te querré.
Por cada punto un defecto compartido,
pero no supimos nombrarlos,
tú y yo no sabíamos comunicarnos
y decidimos obviarlos...
Hoy creo que en una lista de reproches
el resultado hubiera sido un empate,
por aquel entonces creo que los dos lo sabíamos...
y por eso no la comenzamos...
Pero lo bueno de los puntos (suspensivos o no)
es que deben ir seguidos de una mayúscula
que vino a ser como un nuevo comienzo...
Aún así...
El nuevo comienzo fue la historia de siempre.
Lo único que consiguió cambiarla fue tu enfermedad,
porque entonces ya era tarde para reproches,
para seguir culpándonos el uno al otro.
Yo siempre fui la mala hija,
la hija ausente,
tú siempre fuiste el mal padre,
el padre ausente...
Lo más triste fue saber que tras esa última ausencia,
tras esa despedida sin adiós,
no volverían a haber intentos de reencuentros fallidos.
Hizo falta tener la certeza de tu ausencia definitiva
(cuando aún seguías allí pero ya no eras tú)
para reconocer que tú no eras un "padre al uso",
para reconocer que yo no fui una hija fácil,
para descubrir que te quise siempre.
Y te quiero.
Y te querré.
martes, 7 de mayo de 2013
Canción primera (o Poema del aire)
Mi vida. Mi vida no. Mi vida nunca. Mi vida nunca fue un pájaro
sangrando estambre por las alas. Mi vida nunca llevó en el cráneo una
corona de astillas. Mi vida nunca fue. Mi vida no fue ni será mañana una
mariposa apresada en las trenzas de una chica. Mi vida no fue ni
tampoco es hoy un viejo corazón de madera. Nací el 24 de junio de un
año que se rehusó a ser éste. Mi padre estaba borracho de níquel y
envuelto en aluminio. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Tengo miedo. El miedo usa una corona de estrellas.
Hace 3 días soñé que mi padre me golpeaba. Hace 2 días soñé que mi
madre me cosía la boca. No me reconozco. Miro el espejo y encuentro a
un ángel deshojando el mundo. Tengo el terrible deseo de gritar mi nombre.
Tengo el abecedario tatuado en los tobillos. Nací el 24 de junio
de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos
llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa.
Mi vida nunca fue un pájaro con las entrañas llenas de estambre parado
en la estructura ósea de una estrella. No tengo recuerdos de mi casa.
Pienso que soy un caballo con la mandíbula rota. Pienso que soy una
niña que lleva por grillete las estrellas del mundo. Pienso que he venido
renaciendo los últimos 24 años, y que he transformado mi horario
escolar en una placenta de pétalos. Pienso que mi vida es un pajarito
con el corazón de estambre y una corona de huesos. Pero no es así.
Mi vida no es un pájaro de estambre, ni violeta, ni rojo, ni verde, ni pluma,
ni cieno, ni triste, ni roca, ni azulmente roca, ni estambremente roca.
Mi vida es una nota al pie de mi obra. Y mi obra es un libro de geografía
que se ha convertido en mariposa. Y mi mariposa lleva polen y ríos
sobre las alas. Nací el 24 de junio de ningún año. Soy una mujer con 500
golondrinas dentro. No tengo recuerdos de mi pueblo. Me estoy soñando.
No tengo recuerdos de mi infancia. Me estoy soñando.
Mi vida nunca fue. He descubierto que la poesía es un cuadro que se pinta
sin usar pinceles, una danza que se baila sin usar el cuerpo, un beso que
se da sin usar los labios. He descubierto que la poesía es un juego en el
cual está prohibido seguir las reglas; que es entender que tenemos el
pecho lleno de musgo, de nieve, de agua, de tierra y de semillas que
florecen como soles; que la poesía es una parvada de golondrinas
despedazándote el cuerpo de adentro hacia fuera; que la poesía es
platicar con las palomas en el techo de las catedrales. He descubierto,
que quizá, incluso, la poesía es. Nací el 24 de junio de mil novecientos
madera y tres. Mi madre se rompió los dientes en el parto. Fui arrojada a
una cuna de paja. Tenía las uñas de los pies azules y enrolladas como pergamino.
Mi padre estuvo orgulloso de mi sexo, hasta que descubrió
que mi sexo era una constelación de girasoles. Esta mañana he decidido escribir,
no poesía, no tratados, no alfileres, no escritorios, no mi vida o una novela, sólo escribir.
Sólo tallarme los ojos con la pluma, para ver al mundo lleno de rayones,
y una de mis lágrimas sea tinta.
(David Meza)
sangrando estambre por las alas. Mi vida nunca llevó en el cráneo una
corona de astillas. Mi vida nunca fue. Mi vida no fue ni será mañana una
mariposa apresada en las trenzas de una chica. Mi vida no fue ni
tampoco es hoy un viejo corazón de madera. Nací el 24 de junio de un
año que se rehusó a ser éste. Mi padre estaba borracho de níquel y
envuelto en aluminio. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Mi madre me dio el nombre de Rebeca, y me talló
los ojos con arena. Tengo miedo. El miedo usa una corona de estrellas.
Hace 3 días soñé que mi padre me golpeaba. Hace 2 días soñé que mi
madre me cosía la boca. No me reconozco. Miro el espejo y encuentro a
un ángel deshojando el mundo. Tengo el terrible deseo de gritar mi nombre.
Tengo el abecedario tatuado en los tobillos. Nací el 24 de junio
de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos
llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa.
Mi vida nunca fue un pájaro con las entrañas llenas de estambre parado
en la estructura ósea de una estrella. No tengo recuerdos de mi casa.
Pienso que soy un caballo con la mandíbula rota. Pienso que soy una
niña que lleva por grillete las estrellas del mundo. Pienso que he venido
renaciendo los últimos 24 años, y que he transformado mi horario
escolar en una placenta de pétalos. Pienso que mi vida es un pajarito
con el corazón de estambre y una corona de huesos. Pero no es así.
Mi vida no es un pájaro de estambre, ni violeta, ni rojo, ni verde, ni pluma,
ni cieno, ni triste, ni roca, ni azulmente roca, ni estambremente roca.
Mi vida es una nota al pie de mi obra. Y mi obra es un libro de geografía
que se ha convertido en mariposa. Y mi mariposa lleva polen y ríos
sobre las alas. Nací el 24 de junio de ningún año. Soy una mujer con 500
golondrinas dentro. No tengo recuerdos de mi pueblo. Me estoy soñando.
No tengo recuerdos de mi infancia. Me estoy soñando.
Mi vida nunca fue. He descubierto que la poesía es un cuadro que se pinta
sin usar pinceles, una danza que se baila sin usar el cuerpo, un beso que
se da sin usar los labios. He descubierto que la poesía es un juego en el
cual está prohibido seguir las reglas; que es entender que tenemos el
pecho lleno de musgo, de nieve, de agua, de tierra y de semillas que
florecen como soles; que la poesía es una parvada de golondrinas
despedazándote el cuerpo de adentro hacia fuera; que la poesía es
platicar con las palomas en el techo de las catedrales. He descubierto,
que quizá, incluso, la poesía es. Nací el 24 de junio de mil novecientos
madera y tres. Mi madre se rompió los dientes en el parto. Fui arrojada a
una cuna de paja. Tenía las uñas de los pies azules y enrolladas como pergamino.
Mi padre estuvo orgulloso de mi sexo, hasta que descubrió
que mi sexo era una constelación de girasoles. Esta mañana he decidido escribir,
no poesía, no tratados, no alfileres, no escritorios, no mi vida o una novela, sólo escribir.
Sólo tallarme los ojos con la pluma, para ver al mundo lleno de rayones,
y una de mis lágrimas sea tinta.
(David Meza)
miércoles, 17 de abril de 2013
Lo siento...
Sigue tibia la paciencia aguardando la mueca definitiva, la resolución de impacto, la apertura de puertas como en el primer día de rebajas, el querer tenerlo todo sin pagar un alto precio, el pistoletazo de salida, la llegada a la meta sin rival, el relevo de tus ganas...
La impaciencia convertida en don...
Me queda..
-Un cúmulo de nadas (con sus dudas).
-En la cabeza recuerdos que ya no parecen torturar más noches que las mías.
-Los besos que nos dimos, que duelen menos que aquellos otros que no.
-Aquel paraguas dolorosamente rosa que desapareció artísticamente sin resguardarme del aguacero.
-Algún rincón de esta ciudad que ahora me pesa.
-Las vieiras con foie.
-La mala noche.
-El peor despertar.
-El quedarme encerrada en el hueco entre dos puertas.
-El no saber molestar...
-La grieta en el techo que gotea tu nombre, que sigue intacta (ni se agranda ni la cubro).
-Y la impaciencia.
Perdí mi Viaje al fin de la noche, encontrándome Extranjero en ella...
N.V. por la paz mundial no me salvó del último reproche.
Yo soy así.
Yo era así.
Tú lo sabías.
Sigue tibia la paciencia aguardando la mueca definitiva, la resolución de impacto, la apertura de puertas como en el primer día de rebajas, el querer tenerlo todo sin pagar un alto precio, el pistoletazo de salida, la llegada a la meta sin rival, el relevo de tus ganas...
La impaciencia convertida en don...
Me queda..
-Un cúmulo de nadas (con sus dudas).
-En la cabeza recuerdos que ya no parecen torturar más noches que las mías.
-Los besos que nos dimos, que duelen menos que aquellos otros que no.
-Aquel paraguas dolorosamente rosa que desapareció artísticamente sin resguardarme del aguacero.
-Algún rincón de esta ciudad que ahora me pesa.
-Las vieiras con foie.
-La mala noche.
-El peor despertar.
-El quedarme encerrada en el hueco entre dos puertas.
-El no saber molestar...
-La grieta en el techo que gotea tu nombre, que sigue intacta (ni se agranda ni la cubro).
-Y la impaciencia.
Perdí mi Viaje al fin de la noche, encontrándome Extranjero en ella...
N.V. por la paz mundial no me salvó del último reproche.
Yo soy así.
Yo era así.
Tú lo sabías.
miércoles, 10 de abril de 2013
"La vida es un arder y el que no arde no vive" José Luis Sampedro
"Sin libertad de pensamiento la libertad de expresión no sirve de nada".
"El tiempo no es oro, el tiempo es vida".
" El mercado está en manos de los poderosos. Dicen que el mercado es la libertad, pero a mí me gustaría saber qué libertad tiene en el mercado quien va sin un céntimo. Cuando se habla de la libertad hay que preguntarse inmediatamente: ¿la libertad de quién?"
"Que la gente acepte los recortes y los vea casi necesarios se debe a una de las fuerzas mas importantes que motivan al hombre; el miedo. Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los deguella, pero los explota, los engancha a una carro... Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado".
"En abril de 1939 comprendí que no habían ganado los míos. Ni los unos ni los otros eran los míos".
"Cuando digo Humanidad exagero, porque creo que Humanidad no hay; hay seres humanos. Llevamos dos mil años desde la Antigua Grecia, se ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, casi inverosímil, pero seguimos matándonos unos a otros, no sabiendo vivir en este planeta. El hombre no ha madurado bastante".
"Yo no puedo decir si hay Dios o no. Creo que no, pero no tengo seguridad. Ahora, tengo la seguridad de que el Dios que nos vende el Vaticano es falso, y lo compruebo leyendo la Biblia con la razón y no con la fe. Cuando creemos lo que no vemos, acabamos por no ver lo que tenemos delante".
"Nuestro tiempo es para mí, esencialmente, un tiempo de barbarie. Y no me refiero sólo a la violencia, sino a una civilización que ha degradado los valores que integraban su naturaleza. Un valor era la justicia".
(Jose Luis Sampedro 1 de febrero de 1917- 7 de abril de 2013)
"El tiempo no es oro, el tiempo es vida".
" El mercado está en manos de los poderosos. Dicen que el mercado es la libertad, pero a mí me gustaría saber qué libertad tiene en el mercado quien va sin un céntimo. Cuando se habla de la libertad hay que preguntarse inmediatamente: ¿la libertad de quién?"
"Que la gente acepte los recortes y los vea casi necesarios se debe a una de las fuerzas mas importantes que motivan al hombre; el miedo. Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los deguella, pero los explota, los engancha a una carro... Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado".
"En abril de 1939 comprendí que no habían ganado los míos. Ni los unos ni los otros eran los míos".
"Cuando digo Humanidad exagero, porque creo que Humanidad no hay; hay seres humanos. Llevamos dos mil años desde la Antigua Grecia, se ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, casi inverosímil, pero seguimos matándonos unos a otros, no sabiendo vivir en este planeta. El hombre no ha madurado bastante".
"Yo no puedo decir si hay Dios o no. Creo que no, pero no tengo seguridad. Ahora, tengo la seguridad de que el Dios que nos vende el Vaticano es falso, y lo compruebo leyendo la Biblia con la razón y no con la fe. Cuando creemos lo que no vemos, acabamos por no ver lo que tenemos delante".
"Nuestro tiempo es para mí, esencialmente, un tiempo de barbarie. Y no me refiero sólo a la violencia, sino a una civilización que ha degradado los valores que integraban su naturaleza. Un valor era la justicia".
(Jose Luis Sampedro 1 de febrero de 1917- 7 de abril de 2013)
lunes, 25 de marzo de 2013
La despedida
Vuelves,
muchos, muchos años después.
Vuelves al lugar que te ayudó crecer a golpes,
a destiempos.
Vuelves al lugar al que juraste no volver a pisar.
Y vuelves... justo el día más triste de tu vida,
no querrías estar allí,
Él no querría que estuvieráis allí,
pero tú pareces ser la única en saberlo.
(Esto es para pedirte perdón por no haberme negado aquel día,
por no haber evitado que gente que no desearías que te diera el último adiós...
quisieran ser las organizadoras del evento,
entiéndeme, no supe (como tantas otras veces) reaccionar,
entiéndeme, aquel maldito lugar me hizo más daño a mí que a tí...)
Encontraste nuevos rostros,
pero también rostros que más de una tarde
supieron arrebatarte la niñez...
sin darte nada a cambio.
No debes volver, te dices ahora a tí misma,
porque aquel lugar que ya era (y siempre fue)
inhóspito para tí, ahora lo será más,
porque tiene la innecesaria virtud de hacerte padecer
el mal incurable del desánimo.
Y tú, que quisiste creer que el tiempo
había deshilachado cada hilo de aquel uniforme
de muchacha enferma,
que había convertido en cenizas aquellos ojos feroces
que nunca tuvieron clemencia..
Vuelves... y ves ese rostro, hoy envejecido
que habla y te dice que siempre fuiste una niña coherente.
No quieres escucharla,
no quieres mirarla,
no quieres sentarte a la mesa a comer
que tantas malas digestiones te causó,
porque aparte de niña coherente,
siempre fuiste niña mala comedora...
Y eso tenía consecuencias...
No debes volver,
debes dejar que los años transcurridos en aquella prisión,
donde caías una y otra vez,
donde pasaste hambre, frío y miedos (interminables miedos),
donde cada travesura de niña era pecado mortal
al cuál siempre se imponía una penitencia de adulto,
donde nació tu ateísmo,
donde empezaste a dejar de creer en el ser humano,
donde nunca jugaste,
donde sólo tenías que estudiar,
limpiar, fregar, servir comidas y cenas,
arreglar uniformes
y buscar las parejas de los calcetines...
queden tan solo en tu memoria...
pero sólo con la intención de que te hagan revivir
el día en que tu padre dijo "Basta",
el único día de tu vida en que tu padre fue "El Héroe"...
Y has de ser sincera, no digas que te gustaría perdonarlas,
nunca has querido hacerlo...
Y al final del último acto, por fin,
la venganza (en dos actos);
La niña mala comedora dejó el plato intacto,
esta vez tenía la excusa perfecta...
y no habrían consecuencias.
La niña coherente,
al contrario que todos los allí reunidos
no se despidió con besos en las mejillas
en los rostros envejecidos
que le robaron la niñez
(sin darle nada a cambio)...
Porque hubiera sido incoherente consigo misma...
muchos, muchos años después.
Vuelves al lugar que te ayudó crecer a golpes,
a destiempos.
Vuelves al lugar al que juraste no volver a pisar.
Y vuelves... justo el día más triste de tu vida,
no querrías estar allí,
Él no querría que estuvieráis allí,
pero tú pareces ser la única en saberlo.
(Esto es para pedirte perdón por no haberme negado aquel día,
por no haber evitado que gente que no desearías que te diera el último adiós...
quisieran ser las organizadoras del evento,
entiéndeme, no supe (como tantas otras veces) reaccionar,
entiéndeme, aquel maldito lugar me hizo más daño a mí que a tí...)
Encontraste nuevos rostros,
pero también rostros que más de una tarde
supieron arrebatarte la niñez...
sin darte nada a cambio.
No debes volver, te dices ahora a tí misma,
porque aquel lugar que ya era (y siempre fue)
inhóspito para tí, ahora lo será más,
porque tiene la innecesaria virtud de hacerte padecer
el mal incurable del desánimo.
Y tú, que quisiste creer que el tiempo
había deshilachado cada hilo de aquel uniforme
de muchacha enferma,
que había convertido en cenizas aquellos ojos feroces
que nunca tuvieron clemencia..
Vuelves... y ves ese rostro, hoy envejecido
que habla y te dice que siempre fuiste una niña coherente.
No quieres escucharla,
no quieres mirarla,
no quieres sentarte a la mesa a comer
que tantas malas digestiones te causó,
porque aparte de niña coherente,
siempre fuiste niña mala comedora...
Y eso tenía consecuencias...
No debes volver,
debes dejar que los años transcurridos en aquella prisión,
donde caías una y otra vez,
donde pasaste hambre, frío y miedos (interminables miedos),
donde cada travesura de niña era pecado mortal
al cuál siempre se imponía una penitencia de adulto,
donde nació tu ateísmo,
donde empezaste a dejar de creer en el ser humano,
donde nunca jugaste,
donde sólo tenías que estudiar,
limpiar, fregar, servir comidas y cenas,
arreglar uniformes
y buscar las parejas de los calcetines...
queden tan solo en tu memoria...
pero sólo con la intención de que te hagan revivir
el día en que tu padre dijo "Basta",
el único día de tu vida en que tu padre fue "El Héroe"...
Y has de ser sincera, no digas que te gustaría perdonarlas,
nunca has querido hacerlo...
Y al final del último acto, por fin,
la venganza (en dos actos);
La niña mala comedora dejó el plato intacto,
esta vez tenía la excusa perfecta...
y no habrían consecuencias.
La niña coherente,
al contrario que todos los allí reunidos
no se despidió con besos en las mejillas
en los rostros envejecidos
que le robaron la niñez
(sin darle nada a cambio)...
Porque hubiera sido incoherente consigo misma...
jueves, 21 de marzo de 2013
La luna con gatillo
Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.
El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.
El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.
Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.
Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.
Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.
¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?
He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.
El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.
Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!
Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.
Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.
No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.
Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.
Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.
Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.
No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.
Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
(Raúl González Tuñón)
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