Estoy triste esta tarde.
Y sin motivo. Abro la puerta
de la nevera y allí está mi padre:
la noche inacabable en que murió.
Voy a mear y allí me acecho
yo de niño y la precaria
economía familiar de entonces
-la que heredé- y sus peleas.
Me lío un cigarrillo y casi siento
que a mi espalda están todas
las mujeres que alguna vez yo fui
y que ya no. Y me pregunto
si habrá algo que hacer
que me corrija tanta
tristeza equivocada.
Algo que me alivie.
Algo. Lo que sea.
Por ejemplo: tú.
(Pedro Andreu)
...
Por diseñar castillos sin almenas perdí, otra vez, las llaves de mi casa.
lunes, 17 de agosto de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
martes, 30 de junio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
martes, 2 de junio de 2015
La trayectoria del desastre
Lo peor del monstruo
consiste en descubrir
su condición en los ojos
que ama.
¿No lo veis?
No sois capaces de verlo;
me acercaré a vosotros con versos
que disfrazan toneladas
de una atroz nada
y asestaré mi mortal dentellada.
La lucidez del vértigo
debería servir de advertencia.
Nunca tengo suficiente sangre
nunca me canso de morder
la mano ofrendada.
Yo soy la víctima y el verdugo
por no hacer caso a Rimbaud.
Ícaro y el moderno Prometeo,
El Rey Midas invertido,
me reconocen como semejante
cuando trazo compulsivamente
la trayectoria del desastre,
la espiral de la derrota.
Al menos se abre paso
la virtud innegociable del vacío.
Después de todo quizá
mis alas sirvan para volar.
-Javier Vayá Albert-
consiste en descubrir
su condición en los ojos
que ama.
¿No lo veis?
No sois capaces de verlo;
me acercaré a vosotros con versos
que disfrazan toneladas
de una atroz nada
y asestaré mi mortal dentellada.
La lucidez del vértigo
debería servir de advertencia.
Nunca tengo suficiente sangre
nunca me canso de morder
la mano ofrendada.
Yo soy la víctima y el verdugo
por no hacer caso a Rimbaud.
Ícaro y el moderno Prometeo,
El Rey Midas invertido,
me reconocen como semejante
cuando trazo compulsivamente
la trayectoria del desastre,
la espiral de la derrota.
Al menos se abre paso
la virtud innegociable del vacío.
Después de todo quizá
mis alas sirvan para volar.
-Javier Vayá Albert-
sábado, 28 de febrero de 2015
No me sale la voz.
Ni un leve sonido.
Cada sílaba escuece en la garganta.
Me pregunto si, pese a ello,
habrá alguien capaz de escuchar
mis gritos inaudibles.
Si habrá alguien que quiera quedarse,
que pueda llegar a entender
quién soy.
La realidad me exige demasiado.
Y a veces no puedo evitar
quedarme a las puertas
rascándome las heridas,
incapaz de entrar,
arrancándole las costras al silencio.
Estoy sola
porque ni siquiera estoy conmigo.
Sólo intento anestesiar el dolor,
ese que está tras la puerta...
Mantengo la calma,
cumplo las reglas,
cuento las horas.
Y me aclaro la garganta...
justo antes de regresar a casa
para volver a buscar una nueva forma
de gritar sobre un papel...
Tengo miedo.
Cada sílaba escuece entre los dedos...
Ni un leve sonido.
Cada sílaba escuece en la garganta.
Me pregunto si, pese a ello,
habrá alguien capaz de escuchar
mis gritos inaudibles.
Si habrá alguien que quiera quedarse,
que pueda llegar a entender
quién soy.
La realidad me exige demasiado.
Y a veces no puedo evitar
quedarme a las puertas
rascándome las heridas,
incapaz de entrar,
arrancándole las costras al silencio.
Estoy sola
porque ni siquiera estoy conmigo.
Sólo intento anestesiar el dolor,
ese que está tras la puerta...
Mantengo la calma,
cumplo las reglas,
cuento las horas.
Y me aclaro la garganta...
justo antes de regresar a casa
para volver a buscar una nueva forma
de gritar sobre un papel...
Tengo miedo.
Cada sílaba escuece entre los dedos...
sábado, 7 de febrero de 2015
Señales de tránsito
Vio el mar por primera vez. En la distancia, el mar era azul. Incuestionablemente azul. Sintió la felicidad de comprobar. Corrió desnudo por la arena de una playa sin turistas hasta que las olas le salpicaron la cara. Se detuvo, sospechando algo terrible, tomó entre sus manos un poco de mar. Y lo temido ocurrió. En el hueco de sus manos el mar dejaba de ser azul, era sólo agua transparente.
Acortar la distancia para destruir el encanto.
"Plástico cruel" Sbarra
Acortar la distancia para destruir el encanto.
"Plástico cruel" Sbarra
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